
Aguacate y mango de la Axarquía: Lo compartimos contigo
En la parte más oriental de Málaga se encuentra la Axarquía, una comarca malagueña que respira Andalucía en cada uno de sus rincones. Su paisaje es un mosaico de montes, lomas verdes, pueblos blancos y árboles de aguacate y mango que crecen bajo un clima subtropical único en Europa.
Es en este entorno, marcado por la tradición agrícola, donde comienza la historia de Paco El Peloto. Nació en Benamargosa, un pueblo de hondas raíces rurales, y desde pequeño aprendió de su familia el valor del esfuerzo, la constancia y el respeto por la tierra. Sus manos, curtidas con los años, reflejan la herencia de generaciones de agricultores que han trabajado estas mismas tierras con paciencia y dedicación. Muy cerca, en la vecina Vélez-Málaga, Paco continuó creciendo entre árboles de mango y aguacate, símbolos de la cualidad tropical de la comarca. Allí se forjó no solo como agricultor, sino como parte de una comunidad que vive conectada a su entorno, que protege su legado y que transmite la pasión por el campo, la cercanía en el trato humano y el orgullo de pertenecer a esta tierra.
En cada campaña, el mango Osteen, el mango Keitt y el aguacate Hass nacen siguiendo el ritmo natural de la tierra y el clima, sin prisas ni artificios. Los árboles de Paco El Peloto guardan la memoria de un paisaje, la biodiversidad que lo rodea y el legado de quienes lo trabajaron antes que él.
Su forma de entender el campo es sencilla y directa: cercanía, sinceridad y transparencia. No hay secretos, solo la voluntad de cuidar lo que le rodea y transmitirlo con respeto. Así preserva un vínculo auténtico con la tierra y con la comunidad que la siente parte de su identidad.
Hablar de aguacate y mango de Málaga es hablar de la Axarquía. Esta comarca es reconocida como la capital europea de la fruta tropical gracias a su clima y a la dedicación de generaciones de agricultores. Aquí, en Benamargosa y Vélez-Málaga, el paisaje combina historia, cultura y naturaleza en perfecta armonía.
El aguacate Hass, con su piel rugosa y sabor intenso, es uno de los grandes emblemas. El mango Osteen, dulce y aromático, y el mango Keitt, de gran tamaño, textura cremosa y un toque ácido, completan una trilogía de sabores que conquistan paladares en toda Europa. Cada variedad tiene su carácter, pero todas comparten un mismo origen: el cuidado de la tierra y la sabiduría de los agricultores locales.
Tradición y evolución del aguacate y del mango en la Axarquía
La mía es una historia sencilla, humilde y auténtica, como la de tantos agricultores/as malagueños/as que han aprendido a leer la tierra, escuchar al árbol y respetar los ritmos de la naturaleza. Aquí, bajo el sol y el clima subtropical que convierten a esta tierra en un paraíso para la fruta tropical, cuido aguacates y mangos malagueños como si fueran parte de nosotros. Paco El Peloto no es solo un nombre, es identidad. Son las raíces de una familia que durante generaciones ha trabajado la tierra con constancia, pasión y compromiso, manteniendo la tradición como un verdadero legado. Porque lo nuestro no es una moda sino herencia, memoria y continuidad. Más que producir, siento que comparto un origen. Lo que cultivo con mis manos forma parte de mi vida, de mi historia y de mi familia.
La tierra me enseñó que no hay fruto sin paciencia, ni cosecha sin esfuerzo. Cada día en el campo es un acto de cuidado, de protección hacia la tierra y de respeto hacia quienes nos precedieron. Porque lo que hoy recogemos no sería posible sin la sabiduría transmitida de generación en generación. Esa es mi mayor herencia: el saber hacer y la constancia. Al mismo tiempo, también creo en la innovación como forma de garantizar el futuro, con esta web y mi blog, el cual te animo a visitar: Del árbol de Paco. Así unimos la tradición con nuevas maneras de compartir lo nuestro, manteniendo siempre la autenticidad y la esencia de lo que nos hace únicos.
Además, el cultivo lo realizo bajo principios de agricultura sostenible, respetando los ritmos del campo, sin sobreexplotar los recursos y cuidando cada árbol como si fuera único. Así se garantiza no solo la calidad del fruto, sino también el futuro del territorio.
Las raíces que nos definen
Para Paco El Peloto, cada aguacate y cada mango de la Axarquía son parte de una historia más amplia: la del árbol que los vio crecer, la del clima que los maduró poco a poco hasta su punto óptimo y la de las manos que los cuidaron con paciencia. No se trata de producir más sino de mantener la esencia.
El vínculo con la tierra hace que cada fruto se convierta en memoria y emoción. Detrás de su sabor hay horas de esfuerzo, constancia silenciosa y una manera de entender la vida que no busca prisa, sino equilibrio. Cada cosecha no es solo alimento, es también recuerdo, tradición y una forma de compartir raíces, cultura y sentimientos que se transmiten de generación en generación.
Por ello, Paco El Peloto es más que un agricultor. Es un hombre que representa a todos aquellos que, en la Axarquía, siguen cultivando con cercanía, con familiaridad y con una tradición que solo se construye con años de esfuerzo. Es alguien que sabe que el verdadero lujo no está en lo que se compra sino en lo que se comparte.
No es solo fruta fresca: es tradición, cercanía y autenticidad. Lo que cuidamos con esfuerzo, lo recogemos con ilusión y lo compartimos con el corazón.



